A medida que nos hacemos mayores, nuestro amor por los videojuegos a veces se traslada de las pantallas a las estanterías de nuestra casa. Libros de arte, monográficos de diseño de niveles y ensayos sobre la historia de nuestra industria favorita llenan nuestros huecos libres.
Hoy analizamos "La Historia de los Videojuegos en 64 Objetos", un volumen editado originalmente por el Strong National Museum of Play de Nueva York y que es una absoluta delicia arqueológica para los amantes del silicio y el plástico.
Una arqueología del videojuego
En lugar de hacer la clásica cronología aburrida llena de fechas y nombres de directivos que a nadie le importan, el libro elige una aproximación muy original: explicar la historia de los videojuegos a través de 64 objetos físicos clave.
El libro recorre desde los años 50 hasta la actualidad analizando:
- Patentes originales: Como la patente del juego Spacewar! o el primer diseño del chip de sonido SID del Commodore 64.
- Periféricos extraños: El Power Glove de Nintendo (ese gran fracaso estético y funcional), la cámara de Game Boy o el adaptador de red de PS2.
- Artículos de marketing bizarros: Bebidas energéticas oficiales de Pac-Man de los 80, figuras de acción promocionales y cómics promocionales que venían con los juegos de Atari.
Edición de coleccionista premium
La edición española cuenta con una encuadernación en tapa dura impecable, con papel satinado de alto gramaje que hace justicia a las excelentes fotografías históricas de cada objeto. Las fichas técnicas de cada artículo son breves pero repletas de anécdotas e información de primera mano sobre cómo esos cacharros cambiaron la forma en que jugamos hoy.
Es el típico libro de mesa de café (coffee table book) que dejas en el salón para que las visitas lo hojeen y se queden maravillados con la foto del cartucho original de E.T. desenterrado del desierto de Alamogordo.
Veredicto de papel
Si te consideras un historiador del videojuego o simplemente quieres decorar tu zona de juego con un libro que rebosa amor por el medio, este volumen es una compra obligada.
No es barato (ronda los 30-35 euros según la tienda), pero vale cada céntimo por la calidad de su documentación y la nostalgia que despierta repasar esas páginas. Desconectad las pantallas un rato, pillad un buen sillón y disfrutad de la historia en papel.